Historia de una lesbiana durante el franquismo (II): La infancia de Francesca

Publicado: 31 agosto 2010 de shilgar en cultura lesbiana, historias lesbianas
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Francesca era la menor de 10 hermanos, nacida en una familia de clase media-alta, donde los negocios familiares eran una tienda en Algemesí y un taller de cerrajería artística. El ambiente familiar venía marcado por el carácter autoritario del padre, imponiendo y condicionando los deseos y elecciones de los hijos. Obligando, sobre todo a los hijos varones de la familia, a seguir la profesión del padre.

Por aquel entonces, era el año 1936 en plena Guerra Civil, España temblaba de miedo ante la barbarie y muchas familias sufrieron la pérdida de familiares, que marcaron de por vida a toda una generación. Entre la falta de trabajo y el miedo a los continuos bombardeos, comenzó un éxodo de población hacia tierras valencianas, último reducto de la República y donde la huerta aún podía alimentar algunas bocas hambrientas más.

Entre toda aquella gente, una pequeña de apenas 9 años, huérfana debido a la guerra y procedente de Córdoba llegó a Algemesí para servir en casa de labradores a cambio de cobijo y un plato de comida. Su nombre era Antonia y cambió sus apellidos por los adoptivos de aquella familia.

Francesca contaba con 7 años de edad cuando aquella niña de carita dulce, ojos oscuros con largas pestañas y de tez morena, llegó a Algemesí. La curiosidad por la recién llegada y la pequeña diferencia de edad, permitió que  pronto comenzara una relación de amistad entre ambas. Jugaban en el mismo grupo de amigas, iban al mismo colegio y pasaban largas horas del día una junto a la otra.

Francesca sólo sentía el deseo de estar junto a Antonia: adoraba su compañía, los juegos y, aunque por aquel entonces no entendía muy bien por qué, con la excusa de ir a recoger maíz o naranjas, que Antonia se abalanzara sobre ella durante el camino, sintiendo su cuerpo junto al suyo mientras rodaban juguetonas por el suelo y los matorrales.

Pocos años después y aprovechando que los padres de Antonia pasaban el fin de semana en el pueblo de Favara, tuvieron su primera relación sexual. Francesca estaba paralizada ante aquella chica que, en el momento más ardiente, enrolló un calcetín ajustándolo a su entrepierna con el que comenzaría a restregarse en el sexo de Francesca hasta llegar al orgasmo.

Aquello siempre sería tabú, nunca lo hablaron, no tenía la suficiente madurez para asimilar las razones por las que su amiga le hacía esas cosas. Todo quedó en secreto.

Antonia, a lo largo de su juventud, tuvo muchos pretendientes, pero con ninguno de ellos encontró la felicidad. Decidió casarse a los 35 años con un sobrino carnal del padrastro para no perder la herencia que al final recibió íntegra.

Espero que la historia os mantenga en vilo, que estéis deseosas de seguir conociendo la vida de esta mujer tan increíble y que he tenido el privilegio de conocer. Hasta hoy es todo lo que puedo contaros, nuestras reuniones son de corta duración, pero intensas.

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comentarios
  1. shilgar dice:

    Gracias Loreto. Lo que pasa es que es complicado realizar entrevistas a Francesca todos los días, primero porque es en horario laboral y segundo porque la mujer es mayor y no hay que atosigarla. Confieso que me pica mucho la curiosidad

  2. Loreto dice:

    No quiero yo que por falta de comentarios, dejes de contar esta historia. Confieso, yo sí estoy en vilo!

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