Archivos para abril, 2011


Grupo de Lesbianas de Lambda-Valencia

Noticia aparecida en El País 27/04/2011

La verdad es que este post tenía que haber salido al día siguiente (27/04) de celebrar el Día de la Visibilidad Lésbica, pero el trabajo me ha impedido dedicarle el tiempo necesario hasta esta mañana… Y transcurridos un par de días, no sabía si publicarlo o no, pero finalmente he pensado que tal vez a alguna le pudiese interesar qué se había hecho (por si no lo ha leído en prensa o visto en televisión), cuál ha sido la repercusión y algunas de las reacciones que sí he podido leer en estos dos días.

Bueno, como seguramente sabréis, el Grupo de Lesbianas del Col·lectiu Lambda-Valencia ha organizado una serie de actos para toda esta semana en la que estamos (el siguiente post va a ser la agenda para este fin de semana que empieza hoy), pero el día grande, el señalado en todos los calendarios lésbicos fue el pasado martes, 26 de abril.

Ese día se celebró a nivel estatal el Día de la Visibilidad Lésbica. ¿Por qué en esta fecha? ¿Tiene algún significado especial? Sí. Lo tiene. Y mucho. Es la fecha en la que falleció la periodista, escritora y activista lesbiana Jennifer Quiles (Londres, 1968-Barcelona, 2005), que entre otras muchas cosas escribió el libro “Más que amigas”, primer manual de autoayuda para lesbianas y bisexuales que se editó en nuestro país. De todos modos, he observado consultando en la red su biografía que se da marzo (erróneamente, creo) como fecha de su fallecimiento. (más…)


Hoy es 26 de Abril: Día de la Visibilidad Lésbica.

Es la primera vez que voy a celebrar públicamente este día, un día creado para recordarle al resto del mundo que existimos, que somos, que queremos, que vivimos, que estamos con ellos, entre ellos, junto a ellos… Que somos sus hijas, hermanas, primas, madres, amigas, compañeras de trabajo, pacientes, clientes, profesoras, alumnas, policías, políticos, médicos, jueces, carteras, veterinarias, arquitectos, limpiadoras, secretarias, jefas, deportistas, escritoras, lectoras, presas…

Pero también es un día para decirle a las lesbianas que aún están dentro del armario, que aún no se aceptan como son y sienten, decirles que no están solas, que estamos con ellas, que las estamos esperando y que se vive en plenitud y libertad cuando nos aceptamos, cuando nos comprendemos y asumimos nuestros sentimientos y nuestra forma de ser…

El día ha empezado temprano, como siempre, y con una canción constantemente sonando en mi ordenador: “Possession” de Sarah MacLachlan. Se repite una y otra vez sin cesar, y cada vez que suena me gusta más y me sube más el ánimo… Y sé que hoy es especial: es mi primer acto visible, público, como lesbiana. Voy a la Besada organizada por el Grupo de Lesbianas del Col·lectiu Lambda-Valencia en la Plaza de la Virgen a las 20:00 h. Me voy a exponer ante la gente para decirles que estoy aquí, que también soy de Valencia, que soy mujer, que amo a otra mujer y que soy feliz, y que me gusta cómo vivo y con quién vivo, y que no me escondo de ser como soy porque me siento con todo el derecho como ser humano de querer y ser querida, y que reclamo ese derecho para mí y para todas las lesbianas. (más…)


En mis 44 lésbicos años de vida, he tenido hitos memorables, significativos, que han ido marcando mi definición como bollera: mis muñecas y sus relaciones lésbicas (los pobres muñecos tuvieron que liarse entre ellos porque no les quedaba más remedio, visto el plan de ellas…); mi primer beso en la boca (si se puede llamar así…) a una mujer con 7 años, mi primera tocada de tetas (bueno… pezones en una tabla rasa de niña) a los 8 años (fue a la misma niña que besé por primera vez, que evolucionamos y avanzamos en nuestra relación 😀 -Mª Carmen, siempre te llevaré en mi corazón-); mi primer amor platónico, enfermizo (¡Victoria Abril cuando era la secretaria contable del “1, 2, 3… Responda otra vez”!); mis otros cientos de amores platónicos durante toda mi infancia y adolescencia (fui una niña muy aplicada en el colegio porque tendía a enamorarme con una facilidad escandalosa de mis profesoras, así que intentaba destacar en sus clases para que ellas se fijasen en mí); la primera vez que me atreví a declararme, que fue a mi profesora de inglés, Emilia (tenía yo 14 años y resultó ser una “kika” de la Iglesia Católica que se casaba en un mes…); mi primer beso de verdad (20 años) por amor, adulta y consciente de ello, atreviéndome con lo desconocido y sintiendo el mayor de los vértigos que jamás haya experimentado (Lucía, tu vida se truncó trágicamente, pero siempre vivirás en aquel beso), mi salida del armario con los amigos (todos dijeron “ya era hora de que tú te dieses cuenta, nosotros lo sabíamos desde hace bastante tiempo…”), mi amarga y dolorosa salida del armario con mis padres (“¿Qué hemos hecho para tener una hija así? […] Te llevaremos al médico para que lo arregle […] ¿Pero qué cojones encuentras tú en el coño de una mujer? […] ¡Ahora entiendo tantas amigas tuyas durmiendo en casa! […] Fuera de casa, no mereces ser hija nuestra…”), la salida de armario en mi trabajo (¡a partir de ahora tu chica viene a las comidas de empresa, claro que sí!), la primera vez que visité el ambiente (¡dios mío! ¡Cuántas mujeres! ¡Existía el paraíso y yo no lo sabía! -amigas y compañeras de Lezonlife, gracias por mostrarme el ambiente y por hacerme crecer como persona y como lesbiana, a mis 33 añitos…), y, por supuesto, todas y cada una de las mujeres con las que he compartido mi vida sentimental, a las que he amado con locura, que me han hecho mejor ser humano, más y mejor mujer, mejor amiga, mejor amante(¡!), más lesbiana (si cabe), con las que he construido hogares, refugios en los que cobijarnos y vivir intensamente nuestro amor; mujeres a las que sólo puedo dedicarles cariño, respeto, gratitud… ni un solo mal recuerdo a pesar de lo doloroso de las separaciones, del final del proyecto común, de que se acabase el amor… con cada una de ellas afiancé mi compromiso con mi propia identidad, con cada una de ellas me sentí cada vez más orgullosa de ser mujer y lesbiana.

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